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Apostolado de MÁS DE 160 AÑOS AL SERVICIO DE |
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INTENCIONES
DEL SANTO PADRE CONFIADAS AL
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SEPTIEMBRE 2010
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INTENCIÓN GENERAL |
INTENCIÓN MISIONAL |
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Para que en
las regiones menos desarrolladas del mundo el anuncio de la Palabra de Dios
renueve el corazón de las personas, alentándolas a ser protagonistas de un
auténtico progreso social. |
Para que abriendo el corazón al amor, se ponga fin
a tantas guerras y conflictos que aún ensangrientan el mundo. |
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DEL SÍNODO DE LOS OBISPOS La
Palabra de Dios y el servicio de la caridad 39.
La diakonia o servicio de la caridad es una
vocación de la Iglesia de Jesucristo, en correspondencia con la caridad que
el Verbo de Dios ha manifestado con sus palabras y con sus obras. Es
necesario que la Palabra de Dios lleve al amor del prójimo. En muchas
comunidades se afirma que el encuentro con la Palabra no se agota en la
escucha y en la celebración en sí misma, sino que está orientado al empeño
concreto, personal y comunitario, hacia el mundo de los pobres, en cuanto
signo de la presencia del Señor. [...] Dado
que tantas páginas de la Sagrada Escritura no solo sugieren, sino que ordenan
el respeto de la justicia hacia el prójimo (cf. Dt 24, 14-15; Am 2, 6-7; Jer 22, 13; St 5, 4), habrá
fidelidad a la Palabra cuando la primera forma de caridad se realice en el
respeto de los derechos de la persona humana, en la defensa de los oprimidos
y de los que sufren. A este propósito se tenga presente la importancia de las
comunidades de fe, formadas también por pobres y animadas por la lectura de
la Biblia. Es necesario dar consolación y esperanza a los pobres del mundo.
El Señor, que ama la vida, con su Palabra desea iluminar, guiar y confortar
toda la vida de los creyentes en cada circunstancia, en el trabajo y en la
fiesta, en el sufrimiento, en el tiempo libre, en los empeños familiares y
sociales, y en cada situación de la vida, de modo que cada uno pueda
discernir en cada caso y optar por lo que es bueno (cf.
1 Tes 5, 21), reconociendo así la voluntad de Dios
y poniéndola en práctica (cf. Mt
7, 21). [...] La
Palabra de Dios, fermento de las culturas modernas 57.
En el curso de los siglos el libro de la Biblia ha entrado en las culturas,
llegando a inspirar varios ámbitos del saber filosófico, pedagógico,
científico, artístico y literario. El pensamiento bíblico ha penetrado tanto,
que ha llegado a ser síntesis y alma de la misma cultura. Como afirmaba el
entonces Cardenal Ratzinger en un comentario a la Encíclica Fides et Ratio: «Ya en la misma Biblia se encuentra un
patrimonio de pensamiento religioso y filosófico pluralístico
derivado de diversos mundos culturales. La Palabra de Dios se desarrolla en
el contexto de una serie de encuentros mientras el hombre busca dar una
respuesta a sus preguntas últimas. La Biblia no cayó directamente desde el
cielo, sino que es verdaderamente una síntesis de las culturas»[109]. Las influencias económicas y tecnológicas de
inspiración secularista, potenciadas por el amplio
servicio de los mass media, requieren un diálogo
más intenso entre Biblia y cultura, diálogo a veces dialéctico, pero pleno de
potencialidad para el anuncio, pues es rico de preguntas con sentido, que
encuentran en la Palabra del Señor una respuesta liberadora. Esto
significa que la Palabra de Dios tiene que entrar como fermento en un mundo
pluralista y secularizado, en los areópagos modernos, llevando «la fuerza del
evangelio al corazón de la cultura y de las culturas»[110]
para purificarlas, elevarlas y transformarlas en instrumentos del Reino de
Dios. Esto requiere una inculturación de la Palabra
de Dios, realizada no con superficialidad, sino con una adecuada preparación
en relación con las otras situaciones, de manera que aparezca la identidad
del misterio cristiano y su benéfica eficacia hacia cada persona. En este
contexto ha de ser atentamente estudiada la investigación de la llamada
“historia de los efectos” (Wirkungsgeschichte) de
la Biblia en la cultura y en el ethos común, por lo cual la Biblia justamente
es llamada y considerada como “gran código”, especialmente en Occidente. El
Santo Padre Benedicto XVI ha afirmado: «Hoy, más que nunca, la apertura
recíproca entre las culturas es un terreno privilegiado para el diálogo entre
hombres comprometidos en la búsqueda de un humanismo auténtico, por encima de
las divergencias que los separan. También en el campo cultural el
cristianismo ha de ofrecer a todos la fuerza de renovación y de elevación más
poderosa, es decir, el amor de Dios que se hace amor humano»[111].
De todo esto se hacen cargo con gran empeño y mérito muchos centros
culturales esparcidos en el mundo.
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BENEDICTO XVI [...]
Al
considerar la situación política en los distintos continentes, encontramos
aún muchos motivos de preocupación y de esperanza. Constatamos en primer
lugar que la paz es a menudo muy frágil e incluso ridiculizada.
No podemos olvidar el Continente africano. El drama de Darfour
continúa y se extiende a las regiones fronterizas del Chad y de la República
Centroafricana. La comunidad internacional parece impotente desde hace casi
cuatro años, a pesar de las iniciativas destinadas a aliviar a las
poblaciones indefensas y a aportar una solución política. Estos medios sólo
podrán ser eficaces mediante una colaboración activa entre las Naciones
Unidas, la Unión Africana, los Gobiernos implicados y otros protagonistas.
Les invito a todos a actuar con determinación: no podemos aceptar que tantos
inocentes sigan sufriendo y muriendo así. La
situación en el Cuerno de África se ha agravado recientemente con la
reanudación de las hostilidades y la internacionalización del conflicto. Al
llamar a todas las partes a que abandonen las armas y a la negociación, me
permito recordar a Sor Leonella Sgorbati,
que dio su vida al servicio de los más desfavorecidos, invocando el perdón para
sus asesinos. Que su ejemplo y su testimonio inspiren a todos los que buscan
realmente el bien de Somalia. En
Uganda, es preciso alentar los avances de las negociaciones entre las partes,
de cara a poner fin a un conflicto cruel en el que se han reclutado incluso
numerosos niños obligados a hacer de soldados. Esto permitirá a muchos
desplazados volver a su casa y reemprender una vida digna. La colaboración de
los jefes religiosos y la reciente designación de un Representante del
Secretario General de las Naciones Unidas son un buen augurio. Repito: no
olvidemos África y sus numerosas situaciones de guerra y tensión. Es
necesario recordar que sólo las negociaciones entre los diferentes
protagonistas pueden abrir la vía para una justa solución de los conflictos y
dejar entrever un progreso en la consolidación de la paz. La
Región de los Grandes Lagos se ha visto ensangrentada, después de años, por
guerras feroces. Con satisfacción y esperanza conviene acoger la reciente
evolución positiva, en particular la conclusión de la fase de transición
política en Burundi y más recientemente en la República Democrática del
Congo. Sin embargo, es urgente que los países se esfuercen en recuperar el
funcionamiento de las instituciones del estado de derecho, para poner freno a
todas las arbitrariedades y permitir el desarrollo social. Para Ruanda, deseo
que el largo proceso de reconciliación nacional después del genocidio alcance
su fruto en la justicia, y también en la verdad y el perdón. La Conferencia
internacional sobre la Región de los Grandes Lagos, con la participación de
una delegación de la Santa Sede y de representantes de numerosas conferencias
episcopales nacionales y regionales de África Central y Oriental, deja
entrever nuevas esperanzas. Finalmente, quisiera mencionar Costa de Marfil,
exhortando a las partes implicadas a crear un clima de confianza recíproca
que pueda llevar al desarme y a la pacificación, y, por otra parte, África
Austral: en estos países, millones de personas se ven reducidas a una situación
muy vulnerable, que exige la atención y el apoyo de la comunidad
internacional. Señales
positivas para África vienen igualmente de la voluntad, expresada por la
comunidad internacional, de mantener este continente en el centro de su
atención, y también de reforzar las instituciones continentales y regionales,
que da prueba de la intención de los países interesados de hacerse cada vez
más responsables de su propio destino. Asimismo, es necesario alabar la digna
actitud de las personas que cada día, sobre el terreno, se comprometen con
determinación a promover proyectos que contribuyen al desarrollo y a la
organización de la vida económica y social. [...]
· Pacem in terris (Juan XXIII - 1963) ·
Populorum progressio (Pablo VI - 1967)
·
Sollicitudo rei socialis
(Juan Pablo II - 1987) |
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COMENTARIO PASTORAL Yo hago nuevas todas
las cosas (Apoc 21,5) La intención de
oración del Santo Padre para septiembre, mes en que muchas Iglesias celebran
el Mes de la Biblia, nos invita a poner la Palabra de Dios al centro. Él nos
llama a renovar nuestra confianza en la fuerza transformadora de la Palabra,
capaz de hacer nuevas todas las cosas, aún en las regiones menos
desarrolladas del mundo. Así como la lluvia y
la nieve bajan sobre la tierra y no regresan sin antes empaparla, fecundarla
y hacerla germinar, así la palabra de Dios no vuelve a Él sin producir frutos
(Is 55,10-11). La Palabra renueva
la esperanza y moviliza a la acción en situaciones donde hay mucho dolor, en
las regiones en conflicto o aquellas que padecen grave pobreza: Haré brotar ríos en
los cerros desiertos Miren, yo voy a
crear La Palabra trae el
consuelo y la ternura de Dios: El Dios de ustedes
dice: La Palabra de Dios
es de fiar: La hierba se seca y
la flor se marchita, La formulación de la
intención del Papa expresa su fe en la potencialidad de la Palabra de Dios
para gestar el “auténtico progreso social”. Actúa en nosotros y nos moviliza
a hacer real el gozoso anuncio de la salvación que viene del Señor: El espíritu del
Señor está sobre mí, Todos los que tengan
sed, Dios interviene a
favor de sus pobres, y lo hace suscitando profetas que anuncian y llevan
adelante su obra de salvación: Yo no dejo que se
cumplan las predicciones de los falsos profetas […] Así dice el Señor: Que la intención de
este mes renueve nuestro amor por la Palabra y nos estimule a abrir el Libro
Santo con frecuencia. Que su asidua lectura haga de nosotros nuevos profetas,
comprometidos en el nacimiento de una nueva cultura y un auténtico progreso
social. El
Cardenal Josip Bozanić
enviado especial del Papa para la celebración del XVII centenario del
martirio del obispo San Quirino, expresaba en Croacia: “Los perseguidores
nunca han tenido la última palabra. […] No puede existir ni sistema político
ni persecución que logre eliminar la fuerza de la Palabra de Dios.”
09/06/2009
Claudio
Barriga, S.J. Director General Delegado del APOR |
COMENTARIO PASTORAL El anhelo de paz
está en todos. El deseo de trabajar por la paz, en muchos. La acción por la
paz, en pocos. Para alcanzarla, no basta con no hacer la guerra. La paz se
forja mediante el compromiso de la vida y mediante acciones decididas,
contrarias a la lógica de la guerra y de la violencia. “Felices los
constructores de paz, porque Dios los llamará hijos suyos”, enseña Jesús (Mt 5,9). Por lo tanto la paz
es una construcción, un resultado de acciones concretas. La paz es fruto de
obras, obras de justicia y de reconciliación. La paz es fruto del respeto a
las personas, del diálogo paciente, de la perseverancia, de la humildad.
Requerirá muchas veces de gran valentía, pues quienes proponen acciones de
paz serán perseguidos por quienes se benefician de la injusticia. “Felices los
perseguidos por hacer lo que es justo, porque de ellos es el reino de Dios” (Mt 5,10). Sabemos que se
juegan muchos intereses personales y grandes beneficios económicos en la
multimillonaria industria bélica. Llama la atención que las principales
industrias de armamentos se encuentran en los países ricos, mientras que
todas las guerras actualmente se libran en los países pobres. Cabe
preguntarse en muchos casos si de parte de los primeros hay verdadera
voluntad de lograr la paz, o más bien prevalecen intereses comprometidos que
mantienen activas las guerras en las naciones pobres. El sitio web italiano Conflitti dimenticati (Las guerras olvidadas) destaca 22 áreas de
crisis en el mundo, que han estado o están ahora en conflicto. Siete de éstas
se encuentran en Africa: Algeria,
Burundi, Uganda, Ruanda, Liberia, R.D. del Congo y Sudan; otras seis en Asia:
India (Cachemira), Nepal, Filipinas, Myanmar (ex Birmania), Sri Lanka y
Pakistán; cuatro en el Medio Oriente: Iraq,
Afganistán, Israel-Palestina y Turquía; otras tres en el continente
americano: Colombia, El Salvador y Perú; dos, por último, en Europa: Rusia
(Chechenia) y Georgia. Podemos de nuestra parte añadir a la lista Somalia.
Hoy felizmente algunos de estos conflictos han cesado, como la guerra civil
en El Salvador y la guerrilla en Perú. Desde los años 90 -
continúa la misma fuente - se han combatido 57 guerras en el suelo de 45
países. Si incluimos el período entre 1945-1999, se registran 25 guerras
entre Estados, que han producido unos 3.3 millones de muertos en combate. En
el mismo período, se han producido 127 guerras civiles que han dejado 16.2
millones de muertos. Los daños que causa la guerra muchas veces continúan por
largo tiempo después del fin oficial del conflicto, por las miles de minas
antipersonales que siguen activas por muchos años, mutilando o matando más
que nada a la población civil. La Iglesia siempre
ha sido activa en su apoyo a las iniciativas mundiales de paz y, en este
último tiempo, a los tratados de no proliferación nuclear. La voz de la
Iglesia ha sido constante en denunciar que la guerra nunca es la solución a los
problemas, constatando que más bien los agrava. El Papa con frecuencia
expresa su dolor ante los conflictos y pide con insistencia por la paz en
aquellos lugares del mundo que hoy se desangran en guerras. Oremos
intensamente este mes con el Santo Padre por el fin de las guerras que causan
indecibles sufrimientos. Cita
que se encuentra en un monumento en el jardín El
Señor juzgará entre las naciones (Is 2,4 y también Miq 4,3)
· Stockholm
International Peace Research Institute · Caritas: Resource Kits for Peace
Builders Claudio Barriga,
S.J. Director General Delegado del APOR |
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TEXTOS BÍBLICOS: ·
Is 29,17-24 el Líbano está a punto de
convertirse en un vergel… ·
Is 41,13-20 Yo el Señor, no los abandonaré ·
Jr 30,8 Libraré a mi pueblo del yugo de la
esclavitud ·
Hb 1,1 En muchas ocasiones y de muchas
maneras habló Dios en el pasado ·
1Jn 1,1-4 lo que hemos visto y oído y tocado de la Palabra de Vida ·
Jn 1,14 - la Palabra se hizo carne · Mc
2,27 - La ley es para el hombre, y no el hombre para la ley |
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PREGUNTAS PARA UNA REFLEXION INDIVIDUAL O EN GRUPO ·
¿Puedo contar algún testimonio de la fuerza transformadora de la
Palabra de Dios en mi vida? ·
¿Qué dificultades encuentran los cristianos para la lectura personal
de la Biblia? ·
¿Cómo podemos aprender más de la Biblia para entenderla mejor y amarla
más? |
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ENERO 2010 |
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